A mi me dio un Infarto Cerebral. Fue en un centro de salud en mi barrio (Hortaleza), iba a pedir hora para el especialista, porque en el Ramón y Cajal me dijeron que pidiera hora para el otorrino. Fue el día después de cumplir cuarenta y seis años, y fui llevado al Ramón y Cajal de urgencias.
Después de algunos meses, salí de allí en una silla de ruedas, sin hablar y con una sonda en la derecha del estómago. Han pasado casi dos años, estoy casi bien. Voy andando con ayuda de un trípode, hablo bajo y no llevo sonda.
La rehabilitación comenzó en el hospital. Por las tardes iba a Lescer (que pone el Ramón y Cajal). Empecé un mes después de salir del hospital y duró un año. Tenía una terapeuta ocupacional, una fisioterapeuta, una neurosicóloga y una logopeda todos los días una hora. Empecé en el hospital con Astrane. Ahora vienen cinco días a la semana una hora, dos o tres, dependiendo del día.
Mi sentimiento al principio era de impotencia, que estaba enfadado porque pensaba: ¿porqué me ha tocado a mi habiendo tanta gente por ahí?. Pensaba que iba muy lenta la recuperación y creía que me quedaba en una silla de ruedas. Menos mal que estaba mi mujer porque me ayudó en la recuperación y en casa.
Ahora pienso que es una cuestión de tiempo, como decían, es como una carrera de fondo y tenían razón, que esté bien y no pienso en nadie, ni me siento impotente. Pienso que saldré de ésta y que todo será un recuerdo. En verano fui a la playa y me bañé acompañado de mi mujer y los hijos (que tengo tres: una chica de quince años y dos chicos de dieciocho y dieciséis años).
Mi trabajo va bien, pues yo tenía una empresa de instalaciones eléctricas, que hacemos centralización de contadores principalmente. Vendí el veinticinco por ciento al ingeniero que contraté cuando me pasó esto, voy tres días a la semana por la mañana y hago en el ordenador presupuestos mirando los tiempos y los precios.
Juan Luis Bouzas
|